lunes, 23 de agosto de 2010

SER DISTINTO


Ser distinto
y abarcarlo todo.
Comprender y aspirar,
conocer, gozar.
Abrir los brazos al mundo
y dejar que nos penetre,
ahogarnos en su inmensidad.
Hay tanto que aprender.
El camino se pierde en el horizonte.
Todo es tan imprevisible.
Y nos atrevemos a hacer pronósticos,
augurios, plegarias, promesas.
Y nos otorgamos los aciertos,
como si tuviéramos algo que ver en ellos.
Sentir, es el objetivo.
Nos dedicamos
a elaborar pensamientos,
soluciones, silogismos, verdades,
cuando el secreto está en sentir.
Las emociones son la solución,
ellas son la filosofía,
el secreto, la razón.
Y nos ocupamos en ocultarlas,
en aborrecer de ellas.
¡Borremos a Descartes y su método!.
No hay cánones, no más leyes.
Fluir, diluirnos en la entropía,
tender a la imperfección,
al desastre, al abismo.
Dejarnos caer en la nada.
¡Ser felices en el no hay,
no está, no es, no existe!
y flotar en los espejismos y las utopías.
No a la perfección,
¡no a lo perfecto!
No más superficies lisas,
¡vivan los valles, las curvas,
las aristas, los errores, las rarezas!
No más ser o no ser,
no al pienso luego existo,
no al blanco o negro.
¡Viva la dictadura de los matices!
No buscar más respuestas,
pasar de las preguntas,
¡sentir, sólo sentir!.
Y dejar que el mar
acaricie nuestros tobillos
y blanquee nuestra piel
con su espuma.
Pintar de colores la noche
y al final, al final de todo,
rendir nuestros anhelos
a la presencia de la luna.

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domingo, 1 de agosto de 2010

TIRÉ UNA BOTELLA AL MAR

Tiré una botella al mar
llena de mi voz
susurrando tu nombre,
y el mar agradecido,
noche tras noche,
puntual como mis latidos,
resopla y burbujea,
yendo y viniendo,
regalándome una y otra vez,
con su brisa y su arrullo,
la fuerza inmortal de tu recuerdo.
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domingo, 11 de julio de 2010

APOLO Y DAFNE

Apolo y Dafne

Andaba Cupido jugando con una de las flechas de Apolo cuando éste lo increpó. ¿Qué hacía tocando la flecha con la que Apolo había matado al monstruo de las cien cabezas? Cupido se dolió de la llamada de atención y decidió vengarse. Fue así como lanzó una flecha con punta de plomo que infundía desdén, sobre la ninfa Dafne, hija del río Penneo y de la Tierra. Cuando vio que Apolo estaba cerca de ella, lanzó otra flecha esta vez con punta de oro sobre el orgulloso dios, lo que iba a someterlo a la irresistible droga del Amor.


Y así fue como Apolo, al cruzarse con Dafne, cayó irremediablemente enamorado de ella, que estaba condenada a no sentir lo mismo por él. De nada sirvieron los lamentos de él ni su impresionante poder, como hijo de Júpiter que era. Acosada, Dafne optó por la huida. Mientras Apolo la perseguía con afán, justo en el instante en que iba a prenderla, frente a las aguas del Penneo, Dafne viéndose perdida, rogó a su padre que evitara la captura.

Fue entonces cuando Penneo decide que su hija se convierta en laurel. El poeta romano Ovidio nos describe el momento de forma magistral: “Apenas terminada la súplica, una pesada torpeza se apodera de sus miembros, sus delicados senos se ciñen con una tierna corteza, sus cabellos se alargan y se transforman en follaje y sus brazos en ramas; los pies, antes tan rápidos, se adhieren al suelo con raíces hondas y su rostro es rematado por la copa; solamente permanece en ella el brillo. Apolo también así la ama y apoyada su diestra en el tronco, todavía siente que su corazón palpita bajo la corteza nueva y, estrechando con sus manos las ramas que reemplazan a sus miembros, da besos a la madera; sin embargo, la madera los rehúsa ”

Apolo, lejos de poder sentir odio o rencor hacia su inalcanzable amada, convirtió al laurel como símbolo de victoria: "Ya que no puedes ser mi esposa, serás en verdad mi árbol; siempre mi cabellera, mis cítaras y mi carcaj se adornarán contigo. ¡Oh, laurel!, tú acompañarás a los capitanes del Lacio cuando los alegres cantos celebren el triunfo y el Capitolio vea los largos cortejos”

¡Qué maravillosa fábula, que enorme mito! Ovidio, que vivió en época de Augusto, se deleita en la explicación de esta historia en su obra “Las Metamorfosis”, donde describe la creación y la historia de la mitología desde el punto de vista romano. La explicación desmitificadora del uso simbólico del laurel por parte de los romanos habla de la abundancia de este arbusto en las tierras del Lacio. Virgilio en la Eneida comenta que la tierra a la que llegan Eneas y los exiliados troyanos se llamaba Laurentium o “tierra de laureles”. Así es como parece ser que después de elegir a la loba como símbolo principal de su patria, los romanos tomaron al laurel como símbolo de victoria. Es posible que el laurel obtenga su significado simplemente porque abundaba en las tierras de los primeros pobladores romanos.

No sé si coincidiréis conmigo, pero prefiero la versión de Dafne. El gran escultor barroco italiano Bernini esculpió una representación irrepetible del momento en que Dafne se convierte en laurel.

El autor también del famoso baldaquino de San Pedro en el Vaticano, capturó el momento dramático de sorpresa de Apolo y de horror de Dafne.

Vista de espaldas, la escultura sólo muestra la parte arbórea de esta última.


Es impresionante ir girando alrededor de la obra e ir descubriendo la transformación arbórea de la ninfa. Si visitáis Roma, no dejéis de ir a verla a la Galleria Borghese.

Nuestro poeta renacentista, Garcilaso de la Vega, describió en un grandioso poema el mismo instante que esculpió años más tarde Bernini:

A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu’el oro escurecían;

de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aun bullendo ’staban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!

Quedan sólidas referencias a esta bella historia en nuestra lengua. Palabras como laureado, premiado con honor y gloria; laurear, premiar, recompensar, honrar; loar, alabar; loable, digno de alabanza. Incluso los nombres Lorenzo, lleno de laurel, y Laura, laurel, alabada, provienen del significado de este bello mito.

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lunes, 5 de julio de 2010

VEMOS CON EL CEREBRO

Vemos con el cerebro, no con los ojos

Literalmente. Los ojos son el resquicio de nuestro cuerpo a través del que se cuelan los estímulos visuales que nos rodean, pero el proceso mediante el cual hacemos lo que llamamos “ver” se produce en nuestro cerebro. Por descontado, no somos capaces de asimilar todo lo que nos llega, sería imposible hacerlo. Nuestro cerebro opta por algo más eficiente: realiza asociaciones entre los estímulos que le llegan y la información que ya tenemos en nuestra memoria. Y estas asociaciones son muy rápidas, instantáneas. Veamos algunos ejemplos:








Y por último uno de los ejemplos más conocidos: ¿qué ves en esta imagen?:


¿Una joven o una anciana?... ¡Están las dos!

En el fondo, el cerebro filtra y se centra en la información mínima necesaria para realizar el proceso de ver y después rellena los huecos que necesita para interpretar esa información utilizando lo que ya conoce del mundo que le rodea. En consecuencia, no vemos la realidad tal como es o, para ser más exactos, como la veríamos si nuestro cerebro sólo se centrara en los estímulos que le llegan sin ninguna información previa basada en experiencias, sino que la reconstruimos a medida utilizando la información imprescindible: movimiento, color, contornos, luz, etc. Esto convierte el proceso de “ver” en un arte creativo, a la medida de las capacidades individuales de cada uno. Este es uno de los motivos por los que conceptos como el arte o la belleza son muy subjetivos, porque no hay una única forma de “ver” sino que se trata de algo personal y subjetivo. A pesar de ello, hay ciertas obras visuales artísticas o ciertos estándares de belleza que nos agradan de forma universal. Y ello es porque son capaces de aprovechar al máximo alguna propiedad funcional de nuestro proceso visual. El arte maximiza el proceso de generación de asociaciones en nuestro cerebro. Ello ocurre por ejemplo con el impresionismo, que deja mucha libertad para que nuestro cerebro realice asociaciones. No hay más que contemplar este atardecer pintado por Monet:


Todo ello no hace más que reforzar mi opinión sobre la no existencia de una realidad única e incuestionable. Y es que ya lo escribió Ramón de Campoamor en uno de sus más conocidos poemas:


Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira:
todo es según el color
del cristal con que se mira

(Referencia: ¿Por qué nos gusta el arte?. Guillermo Santamaría. Redes nº 3, pág. 26-29)


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domingo, 4 de julio de 2010

QUE UN DÍA TE ACERQUES A MI ORILLA


Mantengo mis diques en pié,
firmes, como murallas medievales,
sólidos, enhiestos,
para que el estanque
que son mis sentidos y mis anhelos,
se conserve intacto,
con la esperanza serena
de que un día te acerques
a mi orilla
y, con curiosidad,
sin mayores pronósticos,
te mires en sus aguas,
mirándome
y descubriendo en mi superficie limpia
tu rostro sonriéndote,
sonriéndome.


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viernes, 25 de junio de 2010

SIEMPRE


“Siempre” y desaparecieron las nubes,
las noches, las tormentas.
Dijiste siempre
y sonó como un eco interminable,
siempre, siempre, siempre.
Como las últimas palabras
de un oráculo que tras ellas
no tuviera más que decir.
Siempre, sin fin, aquí y allá.
No habrá manecillas en los relojes,
ni horizontes en los mares,
ni puertos a los que llegar.
Quizás tampoco pueda imaginarse.
Tú y yo, más allá de nosotros
y de tu voz diciendo “siempre”.

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domingo, 20 de junio de 2010

SPQR. SABER, PODER, QUERER Y... ¡RESULTADOS!

Hablando de motivación, una reflexión sobre lo que nos ocurre. Ante una tarea, un objetivo, una misión, un reto o una acción, debemos conocer lo que SABEMOS, lo que PODEMOS y lo que QUEREMOS, en alusión a los tres pilares fundamentales para conseguir nuestro fin:

Saber, Querer, Poder y Resultados. SPQR, haciendo alusión al acrónimo que utilizaron los romanos. Lo que tenemos que preguntarnos es:

1. SABEMOS lo suficiente sobre lo que HACEMOS, o nuestro conocimiento sobre la tarea está por debajo de la responsabilidad asumida.

2. PODEMOS hacer lo que tenemos que HACER, o nuestras capacidades son insuficientes y el reto o el objetivo están por encima.

3. QUEREMOS hacer lo que HACEMOS, o nuestros deseos van en otra línea.

Porque si:

la "motivación" no va a ser posible.
Así que, una reflexión y una revisión interna que sólo debería tener estas respuestas:
Sé, Puedo y Quiero. 1, 2, 3... ¡Y a por los RESULTADOS!

Y si nada de todo esto funciona, siempre quedan las técnicas de motivación más vanguardistas, como la del video siguiente...
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domingo, 13 de junio de 2010

CUANDO TÚ DICES NO


Cuando tú dices no,
por ti se para el mundo.
No hay color en la luz,
ni hay luna por la noche.
No hace calor ni frío.
Los pájaros no vuelan,
las flores no marchitan,
no hay viento, ni cae lluvia.
Porque tu no es no a todo.
Yo permanezco inerte,
acongojado, absorto,
sin latido, a la espera.
Cuando tú dices no,
todo queda en silencio.

Cuando tú dices ven,
tengo que cerrar puertas,
ventanas y balcones,
pues todo viene a ti.
En la calle, los árboles
mueven sus largas ramas
para llegar a ti,
tocarte y abrazarte.
Fuera, todo golpea
la puerta y quiere entrar,
llegar dónde tú estás.
El mundo se amontona
a tus pies, junto a mi,
que me rindo al instante,
cuando tú dices ven.

Cuando tú dices ya,
no hay ni tiempo ni espacio.
Los días y las horas,
el ayer y el mañana
confluyen en un punto,
un instante inmediato.
No puedo respirar
cuando tú dices ya,
pues todo el aire quiere,
de pronto y a la vez,
entrar en mis pulmones.

Más si tú dices sí,
¡ay si dices que sí!.
El cielo se desploma.
Se separan las aguas
de océanos y mares.
La luna queda llena,
y te ilumina el sol
en claro, permanente
y eterno amanecer.
Se abren las estaciones,
y los tallos se visten
de esperanza y espigas.
Cuando tú dices sí,
yo enloquezco de amor.


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domingo, 6 de junio de 2010

¿QUÉ ES LA VIDA?

¿Qué es la vida?

Esta semana escuché la frase:

“La vida es una enfermedad mortal de transmisión sexual”,

que, junto a otra frase más conocida:

“Hasta la muerte todo es vida”,

me han hecho reflexionar sobre lo la definición de vida.

De entrada hay que decir que no hay una definición única y aceptada por todos, ni siquiera los científicos tienen un acuerdo sobre cómo definir la vida. No existe una definición universal. A lo mejor es porque no es fácil definir la vida desde la propia vida.

En biología, aparte del clásico “nacer, crecer, reproducirse y morir”, se nos habla de enzimas, proteínas, ácidos nucleicos y termodinámica. La vida existe por un tiempo y luego desaparece, eso sí, no sin antes haber generado nueva vida.

Vida sería una estructura molecular autoorganizada, capaz de intercambiar energía y materia con el medio con la finalidad de autoconservarse, autoregularse y finalmente autoreproducirse.

Termodinámicamente, la vida es una constante lucha contra la acumulación de desperfectos y contra la dispersión natural de la energía que tiende a romper los órdenes establecidos. Numerosos sistemas químicos dentro de cada una de nuestras células se esfuerzan constantemente en mantener en orden los equilibrios necesarios para que la vida siga su curso y en adaptarse a los cambios del medio, aprovechando la energía que llega en origen del sol y que es devuelta al entorno en el momento de la muerte.

Hay que ir con cuidado con las definiciones clásicas. Un incendio en un bosque nace, crece, se reproduce y, finalmente, se extingue (muere), pero en nuestro modo de ver las cosas no se trata de un ser vivo.

Hay una definición de diccionario particularmente graciosa y ocurrente: vida es el espacio de tiempo que transcurre desde el nacimiento de un animal o un vegetal hasta su muerte. ¡Impresionante! Me recuerda a lo de qué color es el caballo blanco de Santiago…

Al final, hay que acudir a algo que también leí hace tiempo:

“No sé con seguridad qué está vivo, pero puedo reconocer fácilmente lo que no lo está”




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martes, 1 de junio de 2010

HAPPY BIRTHDAY, Mr. PRESIDENT

19 de mayo de 1962... Ha pasado casi medio siglo... ¿Alguien podría imaginarse algo así en nuestro tiempo y en este país?... Delante de miles de personas, en directo para millones de telespectadores, en presencia de los principales poderes del gobierno, de la familia del homenajeado...

No os perdáis los gestos, la forma de cantar, el entusiasmo...

¡Una escena mítica e impresionante!
Toneladas de sensualidad en apenas un minuto...



Marylin Monroe nació el 1 de junio de 1926. Hoy hubiera cumplido 84 años. Felicidades allí donde estés...

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domingo, 30 de mayo de 2010

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS DE LEONARDO

LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS
Leonardo da Vinci

Pintura al óleo sobre tabla que mide 246 cm. de alto y 243 cm. de ancho y data del periodo 1481-1482. Expuesta en la Galería de los Uffizi de Florencia.

Fue un encargo realizado en marzo de 1481 por los monjes dominicos de san Donato de Scopeto, cerca de Florencia, que debía adornar el retablo mayor de la iglesia del convento. El padre de Leonardo tenía a su cargo la administración del convento y sin duda influyó en que se le hiciera el encargo a su hijo (Leonardo tenía 29 años).

Para esta obra, Leonardo realizó numerosos dibujos y estudios preparatorios, incluyendo uno detallado en perspectiva lineal de una arquitectura clásica en ruinas que forma parte del fondo de la escena.

Leonardo dejó inacabada esta obra, después de realizar unas aguadas de tinta, al partir hacia Milán al año siguiente de su inicio. Leonardo aún no se cotizaba como un gran artista y la obra se encargó de nuevo a Filippo Lippi que hizo una versión similar que también se encuentra en los Uffizi:
La tabla inacabada de Leonardo quedó en casa de su amigo Amerigo Benci. Después pasó a formar parte de la colección de la familia Médici hasta llegar a la Galería de los Uffizi en 1794.

La composición de la obra fue inspirada por la Adoración de los Magos de Botticelli:



La obra de Leonardo es una composición muy compleja de unos 6 metros cuadrados. La Virgen María y el Niño Jesús están representados en primer plano y forman un triángulo o pirámide con los Magos arrodillados en adoración. La Virgen resulta ser el vértice de esta composición. Detrás de ellos hay un semicírculo de figuras que los acompañan.




Uno de los reyes aparece postrado a la derecha, desde donde recibe la bendición del Niño y le hace entrega de su presente. Un segundo rey hace una profunda reverencia a la izquierda de la Virgen. La figura que aparece arrodillada a la izquierda y que alza la cabeza representa probablemente al más joven de los tres reyes. San José es el anciano barbudo situado a espaldas de la Virgen que levanta la tapa de uno de los cofrecillos de las ofrendas. El resto de figuras pertenecen al séquito de los reyes o bien son ángeles. Algunas figuras señalan una aparición en el margen superior del cuadro, posiblemente la estrella de Belén, tal y como aparece en la Adoración de los magos de Boticelli. A la estrella se debe también el gesto de dos jóvenes, uno a la izquierda de la escena central, el otro del lado opuesto, junto al árbol, que con el dedo extendido apuntan al cielo para indicar la presencia de la luz divina. La acción y los gestos giran en torno al grupo de la Virgen con el Hijo, que representa la Epifanía que afecta a todos los asistentes. El hecho de que las piernas de María estén vueltas hacia la izquierda mientras que su cabeza y la de Jesús se giran a la derecha dan a la pirámide un sentido de movimiento rotatorio. La cabeza de María es la intersección de las dos diagonales del cuadro, que prácticamente es un cuadrado. La cabeza de la Virgen es el centro de la obra.




La Virgen aparece sentada en una pequeña elevación rocosa de la que nacen dos árboles. Los dos árboles forman una diagonal. Uno es un laurel, símbolo de triunfo, y el otro una palmera que puede interpretarse como signo de martirio o como alusión a una frase del Cantar de los Cantares: "Eres majestuosa como una palmera", en la que parece prefigurarse María.



Tras esos árboles aparecen dos escenas. A la izquierda, la ruina de un edificio clásico, en el que pueden verse obreros, aparentemente reparándola. A la derecha hay jinetes ensarzados en una pelea sobre caballos enfurecidos, y un esbozo de un paisaje rocoso.



El templo en ruinas puede significar una alusión a la caída del Templo de Jerusalén, con un arco roto en el que crecen pequeños arbustos, lo que ocurre en los edificios antiguos cuando la naturaleza empieza a someterlos. También es posible que las ruinas aludan a la Basílica de Majencio, pues según una leyenda medieval, los romanos decían que permanecería en pie hasta que una virgen diera a luz. Se supone que cayó la noche del nacimiento de Cristo (en realidad se levantó más de tres siglos después). Posiblemente las personas que trajinan alrededor de las ruinas se ocupan de la reconstrucción del palacio de David. Las ruinas dominaban un dibujo preparatorio de Leonardo, que también presentaba a los caballeros peleando, y que quedó relegado al fondo en la pintura final.



El encuentro de hombres armados se interpreta como símbolo de la locura de los hombres que no han recibido aún el mensaje cristiano. El paisaje del fondo probablemente representa el mundo pagano suplantado por el cristiano. Con esta diferenciación de planos Leonardo distingue entre la era previa al advenimiento de Cristo y la era de piedad que comienta con su nacimiento.


Leonardo usó con sabiduría su técnica de juegos de luz y sombra estimulando la imaginación del observador con lo que generaba una ilusión de profundidad. Leonardo desarrolla su uso pionero del claroscuro en la imagen, creando lo que parece una masa caótica de gente hundida en la oscuridad y la confusión desde la que los Magos miran hacia las figuras, brillantemente iluminadas, de la Virgen y el Niño, mientras que el mundo pagano del fondo sigue confuso y peleando, ajeno a la revelación.



Esta obra demuestra también el dominio de Leonardo de la anatomía humana donde todos los elementos obligan a mirar hacia el centro, donde están las figuras de la Virgen y el Niño.

Esta obra inacabada permite observar con detenimiento el proceso creativo de Leonardo. El cuadro se asemeja a un enorme boceto. El fondo en especial y cada una de las figuras apenas esbozadas, dan muestras de la enorme espontaneidad del artista, capaz de alterar la composición incluso durante la plasmación definitiva. El cuadro parece que nunca fue planificado por completo de antemano. Hay numerosos bocetos que podrían estar relacionados con él, pero pocos con absoluta seguridad.

En 2002 Maurizio Seracini, un especialista técnico en diagnóstico artístico, recibió el encargo de los Uffizi de estudiar la superficie de la pintura para determinar si podía restaurarse sin dañarla. Concluyó que no se podía y demostró que sólo el esbozo del fondo era obra de Leonardo da Vinci, siendo la pintura de la superficie obra de otro artista. Afirmó que "poco de la pintura que vemos en la Adoración hoy fue puesto ahí por Leonardo".

En este video podéis ver un ejemplo del fondo de la obra visto con radioimagen:





Si queréis dedicarle un poco más de tiempo, en este video hay una conferencia completa del profesor Seracini sobre la obra de Leonardo:






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lunes, 24 de mayo de 2010

¿ADÓNDE VAN LAS VOCES?


¿Adónde van las voces
cuando ya han sido oídas?.
Hablamos y el espacio
se llena de pensamientos
vestidos de sonido.
Un viento imperceptible
que penetra en nuestras mentes
y después, sigue flotando.

¿Habrá un cementerio de voces
donde todas se reúnan,
convertidas en murmullos,
taciturnas e inaudibles?.
Un lugar donde las palabras
se amontonen y entremezclen,
donde sigan oyéndose
los discursos de Platón,
arrullados con el canto
del laúd y los poemas
de trovadores medievales.

Un océano de voces
de contenido inmortal,
navegable por oídos
atentos y sensibles.
¿No serían las conchas
que perlan nuestras playas
secretos transmisores
de ese verbo adormecido
efímero y fugaz?.
¿No nos devuelve a veces nombres
que quisiéramos escuchar,
la caricia de la brisa
que nos llega de la mar?.

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