domingo, 14 de junio de 2009

SOBRE EL ORIGEN DE LAS NOTAS MUSICALES

Ut queant laxis

Ut queant laxis es el primer verso del Himno a San Juan Bautista compuesto por el monje benedictino de origen lombardo Paulus Diaconus en el Siglo VIII.

De las primeras sílabas de los versos de este himno se toman las notas musicales de la notación latina moderna, hecho que se atribuye a otro monje también benedictino, Guido D’Arezzo en el Siglo XI.

Guido D’Arezzo perfeccionó la escritura musical con la implementación definitiva de líneas horizontales que fijaron alturas de sonido, de forma muy parecida a nuestro sistema actual y acabando con la notación utilizada hasta ese momento. En la Edad Media, las notas se denominaban por medio de las primeras letras del alfabeto: A, B, C, D, E, F, G, siendo la “A” la nota LA, la “B” la nota “SI”, la C la nota “DO” y así sucesivamente. Finalmente, después de ensayar varios sistemas de líneas horizontales se impuso el tetragrama, precursor de lo que después fue el definitivo pentagrama de cinco líneas.
En aquella época solía cantarse un himno a san Juan el Bautista —conocido como Ut queant laxis— atribuido a Pablo el Diácono, que tenía la particularidad de que cada frase musical empezaba con una nota superior a la que antecedía. Guido tuvo la idea de emplear la primera sílaba de cada frase para identificar las notas que con ellas se entonaban.

Estos son el el texto y su traducción:


Guido de Arezzo denominó a este sistema de entonación solmisación (en latín, solmisatio), y más tarde se le denominó solfeo. Posteriormente, en el Siglo XVII, Giovanni Battista Doni sustituyó la nota UT por DO, pues esta sílaba, por terminar en vocal, se adaptaba mejor al canto (probablemente Do tenga su origen en Domine). También mucho más tarde, a finales del Siglo XVI, fue introducida por Anselmo de Flandes la séptima nota, que recibió el nombre de SI (de Sancte Ioannes).

El Himno completo es como sigue:

Y la partitura es:


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