domingo, 11 de septiembre de 2011

DÉCIMO ANIVERSARIO 11-S


El 11 de septiembre de 2001 era festivo. En esta fecha se celebra la "Diada Nacional de Catalunya", es decir el día de nación catalana. El 11 de septiembre de 1714 Barcelona caía en manos de las tropas borbónicas que la habían asediado durante casi un año y medio. Ello representó la desaparición de las instituciones catalanas que habían gobernado el país durante siglos, entre ellas la Generalitat de Catalunya, que tardaría también siglos en volver a existir.

Ese día, festivo como digo en Catalunya, a primera hora de la tarde estábamos de sobremesa en mi casa con nuestros padres y hermanos, celebrando la inauguración de unas obras en casa que habían durado varias semanas. Fue entonces cuando al inicio del telenoticias de las 3 (las 9 de la mañana en Nueva York) el presentador nos explicó que un avión había tenido un accidente en una de las torres gemelas de Nueva York. Fue la noticia de entrada y mientras aún nos estaban contando lo ocurrido, ¡un segundo avión hizo chocó con la otra torre!. Todos en casa lo vimos en directo. Mis hijos tenían apenas una decena de años y miraban la televisión como si se tratara de un videojuego. No hay que decir que la reunión familiar se llenó de desconcierto y que todos quedamos anclados frente al televisor durante horas mientras los acontecimientos se iban desencadenando: vimos cómo el fuego iba comiéndose literalmente las torres, cómo la gente caía al vacío, cómo se derrumbaron las torres, una detrás de otra. Las noticias no cesaron de informar: otro avión había impactado contra el Pentágono, otro había caído en Pensilvania, Nueva York era un caos. Y una y otra vez, docenas, cientos de veces, vimos cómo los aviones impactaban contra las torres. Algo dantesco.

Todos los adultos tuvimos claro que ese día el mundo iba a cambiar y nuestras esperanzas de un mundo mejor se vieron seriamente tocadas. Todos sabemos lo que ha ocurrido durante estos últimos años y desde luego no podemos decir que el mundo sea un lugar más seguro en el que vivir.

Esa noche escribí cuatro líneas en mi bloc de notas:

Esta ruín tarde, en granado crepúsculo,
embozados en lo infame del ocaso,
vi a los jinetes del apocalipsis
pasearse indolentes por mi hogar.
¿Cuánta maldad cabe en el corazón?
La tristeza se viste de azabache.

Si nos lo proponemos el futuro puede ser mejor. Somos más, muchísimos más los que así lo deseamos que aquellos que quieren atentar contra nuestras esperanzas. Así que, ¿por qué no ponemos todos nuestro granito de arena en ello?
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Imágenes de lo excepcional del momento:

Aquí podemos ver un día normal de tráfico aéreo en el mundo. Podemos ver cómo la noche va avanzando de este a oeste y cómo el tráfico se va amontonando o diluyendo en un lugar u otro del mundo según la hora de cada región:



Y aquí tenemos lo que ocurrió el 11 de septiembre de 2001 en el cielo de Estados Unidos: al poco de los atentados todo el tráfico aéreo quedó en suspenso. Ni antes ni después ha ocurrido nada igual...



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