domingo, 10 de octubre de 2010
I WILL SURVIVE
Aquí tenemos una versión de la propia Gloria Gaynor de 1979:
Gloria Gaynor nunca perdió fuerza con esta canción:
Todas las grandes de USA han cantado I will survive, como Tina Turner:
ó como Diana Ross:
Hay versiones de todo tipo, como esta deliciosa versión de Gladys Knight:
Una canción que también suena bien en castellano. Veámoslo con Sueño de morfeo:
Celia Cruz le puso ritmo de salsa:
y Pitingo de bulería:
Total, versiones para todos los gustos que hicieron bailar hasta al mismísimo Michael Jackson:
¡Que las disfrutes todas!
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miércoles, 29 de septiembre de 2010
LISBOA, NOCHE DE FADOS
1er. fado:
Esperaba.
Esperaba sin saber
que el tiempo de mi espera
era una condena perpetua.
Esperaba y de esperar
la vida escapaba a borbotones
por los poros de mi espera.
Esperando no llegué,
por no partir
y esperar…
2º fado:
Te dije adiós
con un pañuelo afilado y cortante
que partió en dos
mi corazón en ese mismo instante.
3er. fado:
Si supiera como llegar a ti
no habría cabos ni amarres
capaces de impedir mi partida.
Pero eres ese horizonte lejano
al que nunca se llega,
el mar insondable,
la promesa osada
que nunca se cumple.
Si supiera como llegar a ti
partiría sin equipaje,
ni lastres ni memoria.
Parece que llegar a ti
fuera un final feliz
impropio de mi particular drama.
4º fado:
El canto del fado
me acompaña
en esta noche triste.
Una copa de Oporto,
la luz de una vela,
una guitarra
y una voz rasgada.
Estoy lejos y lo siento.
Pesa la distancia en el alma
y sobrecarga mis latidos.
La noche acoge con gozo
esta melancolía
y el compás suave de la música,
espoleada la vaguedad del ser
y su abandono en la tristeza.
Lisboa, noche de fados
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domingo, 26 de septiembre de 2010
NUESTRAS FRONTERAS (II)
domingo, 19 de septiembre de 2010
NUESTRAS FRONTERAS
Nuestras fronteras
Estoy leyendo un libro de Ken Wilber sobre las fronteras de la conciencia y las primeras páginas me han parecido interesantes. Wilber nos resume de forma muy sencilla las fronteras individuales que todos nos imponemos y que marcan nuestra vida.
Cuando respondemos a la pregunta ¿quién eres? ponemos límites inconscientes a todos nuestros atributos y valores. Si decimos “soy una persona rigurosa” estamos marcando un límite entre lo que consideramos más o menos riguroso, situándonos a nosotros mismos “dentro del límite” y a los otros “fuera”. Lo mismo si decimos “soy una buena persona”: estamos poniendo una frontera entre lo que para nosotros está dentro o fuera de ese concepto. Pero los límites los ponemos nosotros mismos en un punto u otro en concreto. Y cada uno de nosotros marca sus propios límites. Percibimos y sentimos que somos esto o aquello marcando nuestra identidad personal, del mismo modo que somos capaces de decir soy una persona y no una mesa o un frigorífico. De este modo, la pregunta ¿quién eres? se transforma en ¿dónde pones tus límites?
Una frontera universalmente aceptada es la de la piel. Es tan visible y tan obvia, que la piel se convierte en la primera frontera. Lo que está dentro soy yo, lo que está fuera no. Puedo sentir que hay cosas que están fuera que son “mías”, pero no son yo. Pero aquí no acaba todo. Hay un límite que establecemos dentro de nosotros mismos y que se evidencia cuando nos preguntamos si somos un cuerpo o si tenemos un cuerpo. Muchas personas sienten que tienen un cuerpo, que su cuerpo es suyo, y las palabras “mío”, “tuyo” dejan patente la existencia de límites y quedan fuera de lo que soy. En general las personas nos identificamos con una sola faceta de la totalidad de nuestro organismo, a la que lamamos personalidad, mente, psique o ego. De este modo aparece con fuerza la segunda frontera universal, la que separa mente y cuerpo.
Una tercera línea surge dentro de lo que ha quedado “dentro” de la segunda frontera. Es aquella que deja fuera de lo que creemos que somos lo que poseemos pero alineamos porque no nos gusta o nos duele. Hay facetas de la personalidad que son nuestras pero que reprimimos consciente o inconscientemente y que dejamos fuera de lo que creemos que somos. Y tras esta tercera frontera, también universal, nos disponemos a contestar ¿quién soy?...
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lunes, 23 de agosto de 2010
SER DISTINTO
y abarcarlo todo.
Comprender y aspirar,
conocer, gozar.
Abrir los brazos al mundo
y dejar que nos penetre,
ahogarnos en su inmensidad.
Hay tanto que aprender.
El camino se pierde en el horizonte.
Todo es tan imprevisible.
Y nos atrevemos a hacer pronósticos,
augurios, plegarias, promesas.
Y nos otorgamos los aciertos,
como si tuviéramos algo que ver en ellos.
Sentir, es el objetivo.
Nos dedicamos
a elaborar pensamientos,
soluciones, silogismos, verdades,
cuando el secreto está en sentir.
Las emociones son la solución,
ellas son la filosofía,
el secreto, la razón.
Y nos ocupamos en ocultarlas,
en aborrecer de ellas.
¡Borremos a Descartes y su método!.
No hay cánones, no más leyes.
Fluir, diluirnos en la entropía,
tender a la imperfección,
al desastre, al abismo.
Dejarnos caer en la nada.
¡Ser felices en el no hay,
no está, no es, no existe!
y flotar en los espejismos y las utopías.
No a la perfección,
¡no a lo perfecto!
No más superficies lisas,
¡vivan los valles, las curvas,
las aristas, los errores, las rarezas!
No más ser o no ser,
no al pienso luego existo,
no al blanco o negro.
¡Viva la dictadura de los matices!
No buscar más respuestas,
pasar de las preguntas,
¡sentir, sólo sentir!.
Y dejar que el mar
acaricie nuestros tobillos
y blanquee nuestra piel
con su espuma.
Pintar de colores la noche
y al final, al final de todo,
rendir nuestros anhelos
a la presencia de la luna.
domingo, 1 de agosto de 2010
TIRÉ UNA BOTELLA AL MAR
domingo, 11 de julio de 2010
APOLO Y DAFNE

Y así fue como Apolo, al cruzarse con Dafne, cayó irremediablemente enamorado de ella, que estaba condenada a no sentir lo mismo por él. De nada sirvieron los lamentos de él ni su impresionante poder, como hijo de Júpiter que era. Acosada, Dafne optó por la huida. Mientras Apolo la perseguía con afán, justo en el instante en que iba a prenderla, frente a las aguas del Penneo, Dafne viéndose perdida, rogó a su padre que evitara la captura.
Fue entonces cuando Penneo decide que su hija se convierta en laurel. El poeta romano Ovidio nos describe el momento de forma magistral: “Apenas terminada la súplica, una pesada torpeza se apodera de sus miembros, sus delicados senos se ciñen con una tierna corteza, sus cabellos se alargan y se transforman en follaje y sus brazos en ramas; los pies, antes tan rápidos, se adhieren al suelo con raíces hondas y su rostro es rematado por la copa; solamente permanece en ella el brillo. Apolo también así la ama y apoyada su diestra en el tronco, todavía siente que su corazón palpita bajo la corteza nueva y, estrechando con sus manos las ramas que reemplazan a sus miembros, da besos a la madera; sin embargo, la madera los rehúsa ”
Apolo, lejos de poder sentir odio o rencor hacia su inalcanzable amada, convirtió al laurel como símbolo de victoria: "Ya que no puedes ser mi esposa, serás en verdad mi árbol; siempre mi cabellera, mis cítaras y mi carcaj se adornarán contigo. ¡Oh, laurel!, tú acompañarás a los capitanes del Lacio cuando los alegres cantos celebren el triunfo y el Capitolio vea los largos cortejos”


No sé si coincidiréis conmigo, pero prefiero la versión de Dafne. El gran escultor barroco italiano Bernini esculpió una representación irrepetible del momento en que Dafne se convierte en laurel.



Nuestro poeta renacentista, Garcilaso de la Vega, describió en un grandioso poema el mismo instante que esculpió años más tarde Bernini:
A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu’el oro escurecían;
de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aun bullendo ’staban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.
Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!
Quedan sólidas referencias a esta bella historia en nuestra lengua. Palabras como laureado, premiado con honor y gloria; laurear, premiar, recompensar, honrar; loar, alabar; loable, digno de alabanza. Incluso los nombres Lorenzo, lleno de laurel, y Laura, laurel, alabada, provienen del significado de este bello mito.
lunes, 5 de julio de 2010
VEMOS CON EL CEREBRO
Literalmente. Los ojos son el resquicio de nuestro cuerpo a través del que se cuelan los estímulos visuales que nos rodean, pero el proceso mediante el cual hacemos lo que llamamos “ver” se produce en nuestro cerebro. Por descontado, no somos capaces de asimilar todo lo que nos llega, sería imposible hacerlo. Nuestro cerebro opta por algo más eficiente: realiza asociaciones entre los estímulos que le llegan y la información que ya tenemos en nuestra memoria. Y estas asociaciones son muy rápidas, instantáneas. Veamos algunos ejemplos:



Y por último uno de los ejemplos más conocidos: ¿qué ves en esta imagen?:
¿Una joven o una anciana?... ¡Están las dos!
En el fondo, el cerebro filtra y se centra en la información mínima necesaria para realizar el proceso de ver y después rellena los huecos que necesita para interpretar esa información utilizando lo que ya conoce del mundo que le rodea. En consecuencia, no vemos la realidad tal como es o, para ser más exactos, como la veríamos si nuestro cerebro sólo se centrara en los estímulos que le llegan sin ninguna información previa basada en experiencias, sino que la reconstruimos a medida utilizando la información imprescindible: movimiento, color, contornos, luz, etc. Esto convierte el proceso de “ver” en un arte creativo, a la medida de las capacidades individuales de cada uno. Este es uno de los motivos por los que conceptos como el arte o la belleza son muy subjetivos, porque no hay una única forma de “ver” sino que se trata de algo personal y subjetivo. A pesar de ello, hay ciertas obras visuales artísticas o ciertos estándares de belleza que nos agradan de forma universal. Y ello es porque son capaces de aprovechar al máximo alguna propiedad funcional de nuestro proceso visual. El arte maximiza el proceso de generación de asociaciones en nuestro cerebro. Ello ocurre por ejemplo con el impresionismo, que deja mucha libertad para que nuestro cerebro realice asociaciones. No hay más que contemplar este atardecer pintado por Monet:

Todo ello no hace más que reforzar mi opinión sobre la no existencia de una realidad única e incuestionable. Y es que ya lo escribió Ramón de Campoamor en uno de sus más conocidos poemas:
Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira:
todo es según el color
del cristal con que se mira
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domingo, 4 de julio de 2010
QUE UN DÍA TE ACERQUES A MI ORILLA

firmes, como murallas medievales,
sólidos, enhiestos,
para que el estanque
que son mis sentidos y mis anhelos,
se conserve intacto,
con la esperanza serena
de que un día te acerques
a mi orilla
y, con curiosidad,
sin mayores pronósticos,
te mires en sus aguas,
mirándome
y descubriendo en mi superficie limpia
tu rostro sonriéndote,
sonriéndome.
viernes, 25 de junio de 2010
SIEMPRE

las noches, las tormentas.
Dijiste siempre
y sonó como un eco interminable,
siempre, siempre, siempre.
Como las últimas palabras
de un oráculo que tras ellas
no tuviera más que decir.
Siempre, sin fin, aquí y allá.
No habrá manecillas en los relojes,
ni horizontes en los mares,
ni puertos a los que llegar.
Quizás tampoco pueda imaginarse.
Tú y yo, más allá de nosotros
y de tu voz diciendo “siempre”.
domingo, 20 de junio de 2010
SPQR. SABER, PODER, QUERER Y... ¡RESULTADOS!
domingo, 13 de junio de 2010
CUANDO TÚ DICES NO

por ti se para el mundo.
No hay color en la luz,
ni hay luna por la noche.
No hace calor ni frío.
Los pájaros no vuelan,
las flores no marchitan,
no hay viento, ni cae lluvia.
Porque tu no es no a todo.
Yo permanezco inerte,
acongojado, absorto,
sin latido, a la espera.
Cuando tú dices no,
todo queda en silencio.
Cuando tú dices ven,
tengo que cerrar puertas,
ventanas y balcones,
pues todo viene a ti.
En la calle, los árboles
mueven sus largas ramas
para llegar a ti,
tocarte y abrazarte.
Fuera, todo golpea
la puerta y quiere entrar,
llegar dónde tú estás.
El mundo se amontona
a tus pies, junto a mi,
que me rindo al instante,
cuando tú dices ven.
Cuando tú dices ya,
no hay ni tiempo ni espacio.
Los días y las horas,
el ayer y el mañana
confluyen en un punto,
un instante inmediato.
No puedo respirar
cuando tú dices ya,
pues todo el aire quiere,
de pronto y a la vez,
entrar en mis pulmones.
Más si tú dices sí,
¡ay si dices que sí!.
El cielo se desploma.
Se separan las aguas
de océanos y mares.
La luna queda llena,
y te ilumina el sol
en claro, permanente
y eterno amanecer.
Se abren las estaciones,
y los tallos se visten
de esperanza y espigas.
Cuando tú dices sí,
yo enloquezco de amor.
